Desde entonces, la temporalidad se ha reducido en más de 10 puntos porcentuales, acercándose a la media europea. No obstante, aún existe incertidumbre sobre su impacto en la estabilidad del empleo, especialmente entre los jóvenes, tradicionalmente los más afectados por la temporalidad. Por ello, el análisis se centra en menores de 30 años que acceden por primera vez al mercado laboral, evaluando su acceso a contratos indefinidos y la estabilidad real de sus empleos.
El estudio, publicado por Fedea, utiliza datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) y analiza a más de 177.000 jóvenes que iniciaron su trayectoria laboral en el sector privado entre 2014 y 2023. Examina tanto su primer empleo como su evolución durante el primer año.
Dado el carácter generalizado de la reforma, se emplea una metodología basada en diferencias entre provincias según su nivel previo de temporalidad. Se construye un indicador de “exceso de temporalidad” para identificar dónde el impacto de la reforma pudo ser mayor. Así, se compara la evolución en provincias más afectadas frente a aquellas con menor incidencia inicial.
Los resultados muestran un aumento significativo del acceso a contratos indefinidos, especialmente en las provincias con mayor temporalidad previa. En ellas, la probabilidad de acceder a este tipo de contrato creció 6,4 puntos porcentuales adicionales, reduciendo gran parte de la brecha existente. Si se excluyen los fijos-discontinuos, el incremento es de unos 4 puntos, lo que supone un avance relevante, aunque menor.
Sin embargo, la mejora formal del tipo de contrato no se traduce plenamente en mayor estabilidad. Los efectos sobre la duración del empleo y los ingresos son positivos, pero moderados: se reduce parte de la brecha en duración, probabilidad de permanencia y salario, aunque sin eliminarla. En términos generales, los avances durante el primer año laboral son limitados.
Una de las claves es que los contratos indefinidos actuales son más breves. Su duración media se ha reducido en torno a 100 días, lo que sugiere que parte del empleo temporal ha sido sustituido por contratos indefinidos con alta rotación. Es decir, cambia la forma contractual, pero no desaparece la inestabilidad.
El análisis de las salidas confirma esta idea: no aumenta el despido, sino que las separaciones se producen antes, manteniéndose las bajas voluntarias como principal causa. Esto se traduce en menores tasas de supervivencia de los contratos a medio plazo.
En conjunto, la reforma ha reducido de forma notable la dualidad en el acceso al empleo juvenil, pero sus efectos sobre la estabilidad real han sido más limitados. Restringir la temporalidad es un paso necesario, aunque insuficiente, para reducir la elevada rotación del empleo joven.

