Para nadie es un secreto que hasta ahora, los euros han evitado mostrar personas reales. En su lugar, se han utilizado elementos arquitectónicos que no pertenecen a ningún país (puentes, ventanas o puertas). En su momento, esta era una forma de evitar polémicas en una unión formada por culturas muy diversas. Sin embargo, un concurso de la entidad financiera podría cambiarlo todo con una propuesta que refuerza la identidad europea a través de su patrimonio cultural, y ahí entran nombres propios.
Miguel de Cervantes ha sido propuesto como imagen del billete de 50 euros dentro del tema «La cultura europea». Y es que es inevitable sentirse orgulloso de que el billete más utilizado en toda la eurozona lleve la cara del autor de Don Quijote. Su presencia estaría vinculada al mundo de las bibliotecas, con escenas que representan la lectura y el acceso al conocimiento.
Pero no sería el único rostro. En esta misma línea aparecen figuras como Marie Curie, Ludwig van Beethoven o Leonardo da Vinci, todos ellos pináculos de distintos valores culturales europeos. El objetivo es construir una narrativa visual común que conecte con los ciudadanos y refuerce el sentimiento de pertenencia.
Nada está decidido todavía. El proceso sigue abierto y en fase de diseño. De hecho, el BCE ha organizado un concurso en el que diseñadores de toda la Unión Europea están presentando sus propuestas. Estas serán evaluadas por un jurado independiente y, posteriormente, se someterán a consulta pública. La decisión final no llegará, previsiblemente, hasta finales de 2026.
Además, existe una alternativa sobre la mesa que compite directamente con los personajes ilustres. Se trata del tema «Ríos y aves», que apuesta por un enfoque completamente distinto: representar la naturaleza europea como símbolo de unidad. En lugar de figuras históricas, los billetes mostrarían paisajes fluviales y especies animales, junto a instituciones europeas.
En cualquier caso, el cambio no será inmediato. Aunque el diseño definitivo se apruebe en los próximos años, se necesita tiempo hasta que los nuevos billetes circulen en la calle. Mientras tanto, los euros actuales seguirán utilizándose con total normalidad.
El rediseño también responde a otras prioridades más allá de lo estético. El BCE quiere que los nuevos billetes sean más sostenibles, utilizando materiales y procesos que reduzcan su impacto ambiental. También busca mejorar la accesibilidad y reforzar las medidas de seguridad, para adaptarse a los nuevos retos tecnológicos y sociales.
Hay otro detalle importante: el billete de 500 euros no regresará. Dejó de emitirse hace años por su vinculación con actividades ilícitas, aunque los que siguen en circulación continúan siendo válidos.

