En efecto, el Gobierno había bloqueado la operación porque la suma de esa participación, junto con las acciones que recibirían en el canje y el 5 % del fondo Amber, podía poner en riesgo el control de la SEPI sobre la compañía, lo que desencadenó un conflicto que acabó con la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra.
Con la venta de su participación, los Escribano salen temporalmente del capital y del consejo de administración, lo que permite avanzar en la fusión sin que el Ejecutivo pierda el control. Posteriormente, volverán a entrar en Indra con una participación menor mediante un canje de acciones. La operación sigue siendo clave para el Gobierno, que persigue crear un campeón nacional en el sector de defensa.
Queda pendiente la negociación sobre la valoración de EM&E, uno de los puntos más delicados del acuerdo, ya que de ella dependerá el peso futuro de los Escribano en Indra y el número de asientos que puedan ocupar en el consejo. Mientras tanto, la venta del paquete accionario generará una importante plusvalía para los hermanos.

