Se trata del mayor desplome registrado por el grupo desde su salida a bolsa en mayo de 2024. Por el contrario, el gigante estadounidense repunta en las operaciones fuera de hora más de un 10% a la espera de la apertura de los mercados en Wall Street.
La multinacional española de fragancias, moda y cosmética Puig trasladó este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que había terminado las conversaciones y que la compañía se mantiene enfocada «en la ejecución de su estrategia y en continuar impulsando el crecimiento rentable en el conjunto de su cartera de marcas». En este sentido, el consejero delegado, Jose Manuel Albesa, ha defendido que Puig cuenta con una «sólida trayectoria de crecimiento, por encima del mercado de la belleza ‘premium'».
Según Bloomberg, que cita fuentes cercanas, las negociaciones se truncaron debido a las exigencias de la maquilladora Charlotte Tilbury respecto a su remuneración. Aunque ambas compañías han emitido sendos comunicados por separado el jueves, afirmando que las negociaciones habían concluido, ninguna explicó el motivo. La cláusula de cambio de control en poder de Tilbury, quien vendió su marca homónima a Puig en 2020, pero aún conserva una participación minoritaria, ha sido uno de los puntos de fricción, pero no el único.

