Tras un primer tanteo, el Ejecutivo se mueve ahora de forma discreta en despachos europeos y círculos financieros para medir apoyos antes de presentar una candidatura formal. “Es una carrera posible”, señalan fuentes conocedoras.
Hernández de Cos, actualmente al frente del Banco Internacional de Pagos (BIS), cuenta con el respaldo del vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, con quien mantiene buena relación. Aunque Sánchez mostraba reticencias por su cercanía al entorno del PP, el peso de Cuerpo en Moncloa ha resultado decisivo para avalar su perfil como una apuesta sólida.
El Gobierno trabaja ya de forma extraoficial para articular un bloque de apoyos entre socios europeos, clave en el equilibrio de poder comunitario. También se han limado tensiones previas tras su salto al BIS y sus críticas pasadas a la política económica. La candidatura oficial no se lanzará hasta tener garantías suficientes de respaldo, evitando así “quemar” al aspirante en una fase prematura.
La cautela domina el proceso, también por el momento profesional del candidato, que no lleva un año en el BIS y tiene mandato hasta 2030. No obstante, en su entorno crece el optimismo y ya se perciben opciones reales de alcanzar el cargo: “Ahora se empieza a ver posible”. La elección del presidente del BCE implica complejas negociaciones políticas. La experiencia de 2019 con Christine Lagarde evidenció el cruce de equilibrios institucionales entre países. Alemania, otro gran actor del euro que no ha presidido el BCE, ya ocupa posiciones clave en la Comisión Europea y la supervisión bancaria, lo que condiciona el reparto de poder.
El proceso también puede verse afectado por factores internos en España, como las implicaciones políticas derivadas de investigaciones recientes. Fuentes financieras apuntan, sin embargo, que un eventual cambio de Gobierno no perjudicaría la candidatura, ya que el PP previsiblemente respaldaría a Hernández de Cos.
En cualquier caso, su perfil cuenta con amplio reconocimiento internacional. Con más de dos décadas ligado al BCE, es considerado uno de los favoritos para suceder a Christine Lagarde, cuyo mandato expira en octubre de 2027. De hecho, encuestas de expertos en política monetaria lo sitúan entre los candidatos mejor valorados.
Nunca un español ha presidido el BCE en sus casi tres décadas de historia. Hasta ahora, el cargo ha recaído en Francia, Italia y Países Bajos. Moncloa considera que esta vez existe por fin un candidato con opciones reales para aspirar a lo más alto de la institución.
