Rodríguez Zapatero ingresó alrededor de medio millón de distintas empresas vinculadas a China. En concreto, recibió 27 transferencias por un importe total de 159.034 euros remitidas por la mercantil Chinalink Asia Holdings Limited; 104.410 de la española Mimo Adivsors, cuyo administrador único era el ciudadano de origen chino Yangjingzi Zhou, así como un pago de 49.758 euros de Yuewee International Trade Limited.
La Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) de la Policía Nacional asegura que se trata de transferencias que procederían «del pago de facturas por la prestación de servicios profesionales derivados de la actividad actual del expresidente, centrada en la participación en conferencias internacionales, labores de mediación, asesoramiento estratégico, así como actividades de análisis, reflexión y docencia en el ámbito geopolítico, institucional y académico».
Según las pesquisas llevadas a cabo por la Audiencia Nacional, Zapatero habría desempeñado un papel relevante como intermediario en la compraventa de crudo procedente de Venezuela, facilitando contactos entre la petrolera estatal PDVSA y empresas interesadas, entre las que figuran grupos vinculados a China.
Las investigaciones apuntan a que esta intermediación no se limitaba a una labor diplomática o política, sino que implicaba una estructura organizada en la que potenciales compradores debían canalizar sus propuestas a través del entorno del expresidente. En algunos casos, se requería el envío de cartas de intención dirigidas directamente a su oficina para acceder a cargamentos de crudo. China, históricamente un socio estratégico de Venezuela en materia energética, ha mantenido acuerdos de inversión y suministro petrolero durante décadas, lo que convierte estas supuestas gestiones en un elemento clave dentro de la geopolítica del crudo.
De hecho, la UDEF ha intervenido una carta enviada el 30 de octubre de 2023 por la sociedad China International Cultural Technolgy Resources Group a la Oficina del Presidente Zapatero, a la atención del exmandatario, ofreciéndole contratos por el petróleo venezolano.
El juez instructor apunta, en este entido, que la presunta trama corrupta se valía de la «intervención directa» de Zapatero en operaciones internacionales de alto valor económico, «como las relativas al petcoke, un subproducto del refinamiento de petróleo usado como combustible, oro, compraventa de acciones o divisas».
Esos negocios se llevaban a cabo en la oficina de Zapatero en la calle Ferraz de Madrid, un piso puesto a disposición del Partido Socialista para los expresidentes, que utilizaba él, y que fue registrado junto con otros despachos de varias empresas por la UDEF.
En el caso del petróleo, Calama atribuye a Zapatero acceso a «personas situadas en los más altos niveles de responsabilidad política» para la compraventa de petróleo venezolano. La red, según los investigadores, mantenía contactos «con autoridades y operadores económicos» en el país caribeño, China, Emiratos Árabes Unidos y otros

