Durante una comparecencia junto al secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, afirmó que España es un «aliado terrible» y aseguró que le gustaría suspender de forma inmediata las relaciones comerciales y las visitas entre ambos países.
Trump justificó sus declaraciones por la falta de apoyo de algunos socios europeos a las operaciones militares estadounidenses contra Irán. Aunque afirmó haber mantenido conversaciones con Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, señaló a España como un caso aparte y mostró su rechazo a mantener relaciones comerciales con el país.
Por su parte, Mark Rutte intentó rebajar la tensión, recordando que los desacuerdos se limitaban a cuestiones concretas y destacando el aumento del gasto militar español en los últimos años. Sin embargo, Trump mantuvo su tono crítico tanto hacia España como hacia Irán, llegando a dar por roto el entendimiento que había permitido sostener un frágil alto el fuego en la región.
Desde el Gobierno español restaron importancia a las declaraciones, señalando que no son nuevas y recordando que las relaciones comerciales benefician a ambas partes. Además, subrayaron que, como miembro de la Unión Europea, España forma parte de una política comercial común que impide decisiones unilaterales sobre el comercio bilateral.

