Sin embargo, Goldman Sachs considera que esta posición podría ser temporal. Según sus proyecciones, la economía española perderá peso relativo en las próximas décadas por el avance de grandes economías emergentes como Indonesia, Nigeria o Egipto, impulsadas por un fuerte crecimiento demográfico y una rápida expansión económica.
El banco estima que en 2050 España quedará fuera de las 15 mayores economías del mundo. Otras firmas, como CEBR y Capital Economics, han llegado a conclusiones similares, señalando que países con poblaciones mucho más numerosas y mayores tasas de crecimiento acabarán superando a España en tamaño económico.
No obstante, una pérdida de posiciones en el ranking mundial no implica necesariamente una reducción del bienestar. El PIB per cápita español puede seguir aumentando, aunque el crecimiento del PIB total sea más moderado que el de economías emergentes que combinan mejoras de productividad con un fuerte aumento de población.
Goldman Sachs destaca que el crecimiento económico depende de la productividad, la demografía y la participación laboral. En estos ámbitos, España afronta desafíos importantes, especialmente por su baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población, que reducirá progresivamente la fuerza laboral.
A escala global, el banco prevé que las mayores economías en 2050 serán China, Estados Unidos, India, Indonesia y Alemania. Para 2075, China mantendría el liderazgo, seguida por India y Estados Unidos. Además, estima que siete de las diez principales economías del mundo serán mercados emergentes.
El informe subraya que la convergencia entre países desarrollados y emergentes ha sido una de las tendencias más relevantes desde los años ochenta, liderada por China, India, Indonesia y Bangladesh. Aunque Estados Unidos seguirá destacando entre las economías avanzadas, el peso económico global continuará desplazándose hacia Asia.
Goldman Sachs advierte además de que factores como la inteligencia artificial podrían reforzar el crecimiento de EEUU y Asia oriental, mientras que el proteccionismo y el cambio climático representan riesgos significativos para la economía mundial.
