Son mecanismos muy concretos permitidos por la ley, reconocidos para adaptarse a circunstancias coyunturales. Desde 2024, el Ejecutivo ha ido encadenando cifras desorbitadas. Ese año, las modificaciones de crédito alcanzaron los 52.341 millones de euros. En 2025 ascenderían a un récord de 76.943 millones. Y este año, la tendencia apunta en el mismo sentido: hasta abril, se habían modificado créditos por valor de 32.187 millones.
Para relativizar las cifras basta con compararlas con las aprobadas en los años previos, cuando sí había Presupuestos. Las modificaciones aprobadas en todo 2023 rozaron los 21.000 millones, es decir, 11.000 millones menos en comparación con lo ocurrido en los cuatro primeros meses de este año. La partida de 2022 es similar (28.814 millones).
Dentro de las modificaciones, el Gobierno ha hecho uso, sobre todo, de una herramienta: las ampliaciones de crédito. En 2023, con Presupuestos en vigor, esa partida ascendió a 7.615 millones. Un año más tarde, con las cuentas prorrogadas ya, se había multiplicado por seis, hasta los 43.766 millones. En 2025, las ampliaciones crecieron todavía más (47.047 millones). La tendencia vuelve a repetirse este año. Entre enero y abril, el Ejecutivo ha ampliado créditos por valor de 13.353 millones, casi 5.000 millones más en comparación con lo aprobado en todo 2023.
La suma de las partidas arroja cifras récord. Las modificaciones desde 2024 rozan los 162.000 millones de euros. Y las ampliaciones superan los 90.000 millones. De nuevo para relativizar las cifras puede establecerse una comparación. Las ampliaciones de crédito efectuadas en sólo dos años y medio valdrían para comprar un banco del tamaño de CaixaBank. Y aún así, sobrarían 10.000 millones, los que vale una empresa como Indra.
Los 90.000 millones irán creciendo a medida que avance el año y pueden marcar un nuevo récord en diciembre. Para 2027, Sánchez hará lo posible -con cesiones a los socios, se entiende- para intentar contar con unos nuevos Presupuestos. A Moncloa le interesa sobremanera contar con nuevas partidas de gasto, sobre todo social, para ‘financiar’ sus promesas de cara a la doble cita electoral (autonómicas más generales).
