La cotización de esta materia prima pone a la vista la barrera de los 100 dólares y ya es un 45% más caro que hace un año. Sin embargo y de forma contraria el metal precioso acumula una caída superior al 20%. El último golpe llegó el viernes, cuando se desplomó un 3,27%, en una jornada marcada por las fuertes caídas de la tecnología en bolsa. Esa bajada del 3,27% elevó las pérdidas semanales del metal hasta cerca del 5%, que provocaron que el oro borrase ya todo lo ganado este año. La presión vendedora continúa este lunes, después de que Israel e Irán intercambiaran ataques con misiles. Con ello, el oro pierde ya alrededor de un 1% en 2026.
