O, al menos, que explique lo suficiente como para que los socialistas tengan una versión a la que agarrarse, algo más que el respeto a la presunción de inocencia del expresidente que repiten insistentemente desde el pasado 19 de mayo; el día en el que fue imputado por primera vez, inicialmente por los delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.
La portavoz del Ejecutivo sin argumentos propios ni preparados por el ejército de esclavos monclovitas no sabia que decir en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. De hecho, no quiso responder a ninguna de las preguntas que los periodistas le plantearon sobre Zapatero, y no fueron pocas. Fueron todas las que permitió la Secretaría de Estado de Comunicación, que es la que concede los turnos de preguntas y la que decide la duración de las ruedas de prensa en la Moncloa.
Estas siete: ¿Considera el Gobierno ético y moral el hecho de que se quedase esas joyas?, ¿el Gobierno espera que Zapatero, después de declarar ante la Justicia haga declaraciones ante los medios?, ¿el expresidente debería devolver estas joyas si fueron regalos de algunos países?, ¿el Gobierno es partidario de que los altos cargos devuelvan este tipo de regalos, al margen del caso particular de Zapatero?, ¿han calculado el impacto que las joyas pueden tener en el electorado socialista?, ¿están manteniendo contacto con el expresidente en estas semanas? y ¿creen que Zapatero va a responder a todo en su declaración judicial?
Saiz se dedicó a repetir la misma respuesta con leves variaciones. «El presidente Zapatero va a tener derecho a su legítima defensa, a todas sus explicaciones (…). No voy a entrar en detalles, y menos en informaciones que se han conocido por filtraciones», sostuvo. Lo que sí hizo la portavoz fue defender el «legado social» de Zapatero, que según ella «colocó a España en altísimos niveles en avances de derechos».
Y lo mejor del caso es que las declaraciones de Zapatero coincidirán con el cara a cara de la sesión de control parlamentario
