Con el veto, decidido este martes a primera hora de la tarde, ya no podrá tener lugar dicha votación. En efecto, la Mesa del Congreso, controlada por PSOE y Sumar, inadmitió las enmiendas presentadas por PP y Junts a una moción que pretendía instar al presidente del Gobierno, a que convocara elecciones generales por la «debilidad» de su Ejecutivo.
Desde la Presidencia del Congreso defienden «que ambas invaden competencias constitucionalmente reservadas a la Presidencia del Gobierno». En concreto, apunta al artículo 112 de la Constitución, que regula la cuestión de confianza. No obstante, ninguna de las dos enmiendas aludía directamente a la cuestión de confianza, si bien el PP reconocía en público que venía a ser una sin efectos vinculantes.
La enmienda de Junts, además, hacía hincapié en el propio texto en que planteaba esa petición «de conformidad con la prerrogativa que le confiere la legislación vigente, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica» de la misma.
Sin embargo, la Presidencia del Congreso ha considerado que ambas enmiendas chocan con «una competencia que pertenece exclusivamente» al presidente del Gobierno, ya que «la Constitución es clara en quién tiene la prerrogativa para plantear una cuestión de confianza».
Lo curioso del tema es que la discusión de la mesa y su decisión se adoptó tras una ronda telefónica de la Mesa, que. Además, aprobó la decisión en una votación «por WhatsApp», según la portavoz del PP en el Congreso, Muñoz. La dirigente del PP tildó de «arbitraria» la decisión, que achacó al «miedo» de Sánchez, y acusó a la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, de trabajar a «las órdenes» del presidente del Gobierno y no de los ciudadanos. El PP pedirá una reconsideración y se reserva ahora «decisiones jurídicas», es decir, elevar el asunto al Tribunal Constitucional.
Por su parte, desde Junts tacharon de «inaudita» esta resolución de la Mesa del Congreso. Ante ello, recordaron la resolución de la misma Mesa respecto a la proposición no de ley que presentó este partido en febrero del 2025 para pedir al presidente del Gobierno que se sometiera a una cuestión de confianza. Pese a utilizar «los mismos principios jurídicos y políticos, la Mesa admitió a trámite sin ningún problema» la iniciativa después de abordar unos «cambios técnicos». Asimismo, Junts señaló que «queda claro, ante esta decisión, la evidencia de la debilidad extrema en que se encuentra el Gobierno, incapaz de afrontar una sencilla votación en el Pleno».
Todo este debate surgió después de que Junts registrase a mediodía una enmienda para una «mejora técnica» de una moción presentada por el PP, que básicamente se limita a instar a Sánchez a convocar elecciones. La iniciativa de los populares nació como consecuencia de la interpelación urgente que le hizo la semana pasada al vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Cuerpo, para que hiciera una valoración de la situación política. El PP, por su parte, presentó una enmienda paralela a su propio texto en la misma dirección a la luz de las últimas informaciones sobre los casos de presunta corrupción del PSOE. En su opinión, estas conductas exigen la máxima asunción de responsabilidades políticas –la dimisión–.
El registro de la propuesta del PP se formalizó a las 11.07 horas, 35 minutos antes de que lo hiciera la formación dirigida por Carles Puigdemont. Fuentes populares negaron que fuera un movimiento coordinado con los de Junts –a pesar de que tienen un canal de comunicación fluido–. De hecho, Muñoz afirmó en rueda de prensa que fue una «casualidad», una versión que también defendió el diputado Cruset.
La decisión de la Mesa permite a Sánchez evitar una derrota parlamentaria de calado, así como comprobar qué posición iban a adoptar PNV y Coalición Canaria, que también han reclamado con palabras la convocatoria de elecciones.

