«En un entorno macroeconómico favorable como el actual, es esencial que las entidades mantengan criterios prudentes en la originación», ha expresado. Durante su participación en el foro ‘Competitividad para el crecimiento. El papel del sector bancario’, organizado por AEB, CECA y UNACC, Escrivá ha apelado a la necesidad de estrechar la vigilancia en tres áreas.
Una de ellas va asociada a la citada financiación, pues según ha dicho, «acompañar a la economía no debe confundirse nunca con debilitar la calidad del crédito. La mejor forma de sostener la financiación en el tiempo es preservar estándares sólidos desde el inicio», ha agregado. En BdE analiza en estos momentos la posibilidad de imponer límites a la banca a la aprobación de hipotecas en una medida que consideran quirúrgica en aras de evitar los errores de la última crisis financiera. De hecho, admite que desd entonces los préstamos se canalizan hacia empresas más productivas. Detrás de este resultado hay, sin duda, una profunda transformación del sistema bancario español, incluidas mejoras significativas en los procesos de origen y concesión de créditos», ha expuesto. La segunda va asociada al mercado inmobiliario. Si bien descarta una burbuja, como ocurría en 2008, ya que los hogares cuentan con una situación más saneada, el precio de la vivienda requiere un seguimiento, a pesar de que los riesgos asociados a este sector se ven contenidos por factores como el peso moderado de la construcción en la economía, el bajo endeudamiento de las familias y un volumen de financiación contenido.
Por último, menciona la tecnología. En este sentido, Escrivá ha alertado de que factores como la digitalización, la inteligencia artificial, la dependencia de proveedores tecnológicos y el aumento de las amenazas cibernéticas está transformando la naturaleza de los riesgos operativos. «Muchas de estas amenazas tienen una dimensión sistémica, porque afectan a infraestructuras compartidas, cadenas de suministro tecnológicas y mecanismos de confianza», ha subrayado, al tiempo que destaca la fortaleza de la banca.
Escrivá ha asegurado que las entidades parten de una posición de fortaleza, son rentables, se encuentran bien capitalizadas y parten de una capacidad de gestión «referente» en Europa. «La buena evolución reciente de los resultados, la mejora de la eficiencia y la calidad de los balances reflejan un esfuerzo significativo que debe ser reconocido», ha incidido, para añadir que «reconocer la solidez no significa bajar la guardia». Escrivá ha aprovechado su intervención para recordar la necesidad de promover la unión bancaria, así como en profundizar en la Unión de Ahorro e Inversiones (SIU, por sus siglas en inglés), que permita canalizar el dinero de los europeos hacia las necesidades de inversión que plantean la innovación, la transición energética, la digitalización y la autonomía estratégica de la Unión Europea.
Pero para que esto sea una realidad, el Gobernador considera que la región debe contar con entidades de mayor tamaño. Alude a la escala que reclaman desde el sector. «No habrá bancos europeos plenamente competitivos mientras sigamos operando, en la práctica, en mercados bancarios demasiado nacionales», ha defendido. Escrivá ha explicado que el proyecto de unión bancaria nace, precisamente, del deseo de superar la fragmentación para que la banca funciones con la «eficiencia y la confianza que exige» una economía integrada.
A este respecto, ha puesto el foco en el sistema de garantía de depósitos, el tercer pilar de la unión bancaria, que también está sin completar. Escrivá aboga por una implantación gradual, con mecanismos de transición entre los Estados miembros. El primer espada del organismo se suma a la idea de que la puesta en marcha de estos proyectos debería producirse en paralelo a la simplificación del diseño de los colchones de capital, con el objetivo de mejorar la transparencia y reducir solapamientos.

