Aunque muchos inversores dudaban de la capacidad de pago del país, el fuerte aumento de las reservas internacionales y las emisiones de deuda en el mercado local han permitido desembolsar cerca de 4.000 millones de dólares, mientras el riesgo país continúa descendiendo.
Según Bloomberg, Argentina está completando uno de los pagos de deuda en dólares más importantes de los últimos años sin recurrir a los mercados internacionales. El récord de exportaciones, la estabilidad del peso y la acumulación de divisas por parte del Banco Central han facilitado esta operación. Además, el FMI elogió recientemente las reformas impulsadas por Milei y prevé que Argentina sea una de las economías con mayor crecimiento de América en los próximos años.
El Gobierno asegura disponer de los fondos necesarios para cubrir los 4.300 millones de dólares correspondientes a capital e intereses de bonos en moneda extranjera y sostiene que cuenta con fuentes de financiación suficientes hasta el final del mandato presidencial en 2027. A ello se suman los superávits fiscales, que están contribuyendo a moderar la inflación y mejorar las expectativas económicas.
Pese a las recomendaciones de algunos inversores para emitir deuda externa, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene que los costes de financiación siguen siendo elevados. Por ello, la estrategia oficial se centra en bonos emitidos en el mercado local, préstamos respaldados por organismos multilaterales y otras alternativas más baratas. El riesgo país ha caído desde los más de 2.000 puntos heredados por Milei hasta la zona de 400, aunque el Gobierno considera que aún no es momento de volver a los mercados internacionales.
Desde marzo, el Tesoro ha captado unos 4.000 millones de dólares mediante bonos locales en divisa estadounidense, con costes inferiores a los que tendría una emisión internacional. Además, recientemente obtuvo préstamos por hasta 3.200 millones de dólares de BBVA, Santander y Deutsche Bank, respaldados por organismos internacionales.
Muchos analistas consideran que las reformas económicas podrían facilitar el regreso de Argentina a los mercados internacionales en los próximos años. Sin embargo, el Gobierno defiende que, mientras pueda financiarse de forma más barata dentro del país, no tiene sentido emitir deuda externa. Aunque la estrategia ha sido valorada positivamente por varios expertos, también existen riesgos: cualquier deterioro de las condiciones financieras o de los mercados podría complicar los planes para afrontar los importantes vencimientos previstos para 2027, que rondan los 25.000 millones de dólares.
