La campaña de incendios todavía no ha alcanzado su periodo más crítico y los datos no incluyen fuegos aún activos, como los de Orés y La Mierla, por lo que la superficie dañada podría aumentar. Para evaluar los daños, Agroseguro mantiene desplegados hasta 150 peritos y recuerda que los seguros de cereal también cubren las pérdidas derivadas de la creación de cortafuegos.
Las organizaciones agrarias atribuyen parte del problema al abandono del medio rural, la reducción de la ganadería extensiva y la acumulación de vegetación en los montes. Tanto Asaja como Unión de Uniones reclaman reforzar las políticas de prevención, mejorar la gestión forestal y revisar algunas restricciones medioambientales que, a su juicio, dificultan las tareas de mantenimiento.
Más del 90% de la superficie afectada corresponde a cereal de invierno, con 11.050 hectáreas dañadas. También se han visto afectados cultivos forrajeros, frutos secos, frutales, olivar y hortalizas. Las provincias más perjudicadas son Sevilla, con 2.012 hectáreas siniestradas, y Huesca, con 1.430.
En Aragón, la falta de lluvias desde abril, la sequía de mayo y junio y las altas temperaturas han creado condiciones especialmente favorables para la propagación del fuego, agravando el impacto sobre el sector agrario.
