Según una encuesta reciente, el 92% de los comercios, restaurantes, hoteles y negocios de ocio aceptan pagos en efectivo en 2026, frente al 90% registrado en 2024. El efectivo sigue siendo así el medio de pago más ampliamente aceptado, mientras que los pagos con tarjeta se mantienen estables en el 88% y los realizados mediante dispositivos móviles han crecido del 36% al 68%.
En cuanto a los consumidores, las tarjetas de débito continúan ganando terreno, mientras que el uso del crédito permanece contenido. Los datos del Banco de España muestran que el saldo vivo de las tarjetas de crédito y «revolving» ascendía en junio a 10.394 millones de euros, lejos de los 12.013 millones de noviembre de 2023 y de los 13.620 millones alcanzados en 2019. Desde comienzos de 2024, este saldo se mantiene por debajo de los 11.000 millones de euros, reflejando un estancamiento del crédito asociado a estas tarjetas.
España cuenta actualmente con cerca de 97 millones de tarjetas en circulación: 53,89 millones de débito y 42,76 millones de crédito. Mientras las primeras aumentan un 2,79% anual, las segundas retroceden un 1,35%. Este cambio refleja una preferencia creciente por medios de pago más controlados, especialmente entre los jóvenes, que integran sus tarjetas en móviles y relojes inteligentes.
Pese a la moderación del crédito, la actividad con tarjeta sigue al alza. En 2025 se realizaron 9.752 millones de operaciones de compra en terminales de punto de venta, un 6% más que el año anterior, por un importe de 286.623 millones de euros. En el primer trimestre de este año, tanto el número de operaciones como el volumen de gasto crecieron a un ritmo cercano al 7% anual.

