Más que identificar qué comprar, la jornada puso el foco en cómo proteger el patrimonio y generar rentabilidad en un contexto de valoraciones exigentes, especialmente en la renta variable.
Marín Cebrián, fundador de Fortuna SFP, defendió que el mundo afronta un profundo cambio geopolítico marcado por conflictos comerciales, energéticos y tecnológicos. Según explicó, los mercados están cada vez más condicionados por narrativas y expectativas, lo que aumenta la necesidad de incorporar a las carteras activos reales con baja correlación respecto a la bolsa.
El mensaje principal de la jornada fue la importancia de diversificar más allá de los mercados bursátiles tradicionales. Marín destacó que los inversores institucionales ya destinan una parte significativa de sus carteras a inversiones alternativas, mientras que los ahorradores particulares siguen infraponderados en este tipo de activos. A su juicio, no se trata de abandonar la bolsa, sino de complementar las carteras con inversiones respaldadas por activos tangibles y flujos de ingresos más estables.
Durante su intervención, señaló cinco grandes factores de riesgo para los mercados: la geopolítica, las políticas de los bancos centrales, el elevado endeudamiento global, la inteligencia artificial y la energía. Asimismo, advirtió de las elevadas valoraciones de la bolsa estadounidense y presentó a Europa como una alternativa atractiva por sus menores múltiplos y sus perspectivas en sectores como industria, defensa, banca e infraestructuras.
La jornada contó además con representantes de distintos segmentos de inversión alternativa. Julia Boanca, de Propifi Bonds, destacó el crédito respaldado por vivienda social; Javier López, de SilverGold Patrimonio, reivindicó el papel del oro y la plata físicos como protección patrimonial; Fernando Dávila, de Crowmie, subrayó las oportunidades ligadas a la transición energética y al autoconsumo colectivo; y Ángel G. Maroto, de Startupxplore, defendió el crédito a pymes como una fuente de rentabilidad vinculada a la economía real.
Todos los participantes coincidieron en una idea común: en un mercado dominado por la incertidumbre y las expectativas, los activos reales ofrecen una alternativa capaz de aportar estabilidad, diversificación y menor dependencia de las fluctuaciones bursátiles. Como conclusión, se destacó que la inversión alternativa está dejando de ser exclusiva de grandes patrimonios para convertirse en una opción cada vez más accesible para el inversor particular

