La compañía sostiene que es el operador quien activa los mecanismos de seguridad, pero que son las eléctricas las que fijan los precios de estos servicios. Según sus datos, la energía programada para prevenir incidencias aumentó un 47%, mientras que el coste se disparó un 63%. El precio medio de esta energía alcanzó los 165 euros por MWh, frente a los 65,26 euros del mercado eléctrico.
A juicio de Red Eléctrica, esta diferencia demuestra que mantener la estabilidad del sistema es cada vez más caro y que parte del encarecimiento se debe a los elevados precios ofertados por las centrales. Para reducir estos costes, propone reforzar la red, instalar equipos que aporten estabilidad, ampliar la participación de las renovables en estos servicios y fomentar una mayor competencia entre generadores.
La empresa recuerda además que, pese a la fuerte caída del precio mayorista de la electricidad desde 2021, los costes asociados a los servicios de ajuste han aumentado significativamente.
Por su parte, fuentes del sector eléctrico rechazan esta interpretación. Consideran que el encarecimiento responde principalmente a la evolución del propio sistema, marcada por el mayor peso de las energías renovables, la menor disponibilidad de generación firme y determinadas carencias en la planificación de la red.
Las eléctricas sostienen que el debate no debe centrarse únicamente en el precio de las ofertas, sino también en el diseño del sistema, la configuración del mix energético y las decisiones regulatorias adoptadas en los últimos años. En su opinión, el problema es estructural y requiere inversiones y planificación para garantizar la estabilidad de la red a largo plazo.
