Aunque no existe una decisión definitiva ni un calendario fijado, los propietarios de la empresa de defensa ya contemplan esta alternativa para impulsar su crecimiento.
La posibilidad surge meses después de que se frustrara la fusión con Indra, una operación negociada durante más de un año y que finalmente fue descartada por el Gobierno debido al conflicto de intereses derivado de la doble condición de los Escribano como accionistas de ambas compañías. Poco después, Ángel Escribano abandonó la presidencia de Indra y los hermanos vendieron su participación del 14,3% en la tecnológica.
Los empresarios valoran EM&E en unos 2.300 millones de euros, aunque algunas estimaciones elevan esa cifra hasta los 3.000 millones en caso de cotizar en bolsa. Por el momento, no se ha aclarado qué porcentaje del capital podría salir al mercado.
Antes de las negociaciones con Indra, los Escribano también recibieron una oferta de compra del grupo alemán Rheinmetall, que decidieron rechazar. Una operación de este tipo requeriría además la autorización del Gobierno por tratarse de una empresa estratégica vinculada al sector de la defensa.
La llegada de una nueva dirección a Indra abrió brevemente la puerta a retomar la fusión, pero las conversaciones de la tecnológica con Santa Bárbara Sistemas para desarrollar proyectos militares conjuntos terminaron por alejar definitivamente esa posibilidad.
Ante este escenario, la salida a bolsa aparece como una de las principales opciones para impulsar el futuro de EM&E y reforzar su posición en la industria de defensa.

