Así lo manifestó Pedro Rollán durante una entrevista con Servimedia después de que el ministro del Interior, Grande-Marlaska, no haya comparecido en la Comisión de Interior del Senado, en la que estaba convocado a las 11.00 horas para explicar su actuación ante la crisis en Ceuta.
Rollán dijo lamentar “profundamente” que el ministro del Interior no haya comparecido “como era su obligación en el día de hoy” y adujo que la ausencia de Marlaska “aventura que las próximas comparecencias puede que sigan teniendo el mismo devenir, el mismo sentido”, en alusión a las fijadas de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
Asimismo, se mostró convencido de que desde el Senado “se adoptarán las medidas pertinentes y oportunas en la legítima defensa de la Constitución española y en el legítimo interés de sus señorías, a la hora de si nos creemos la separación de poderes y si nos creemos que el Ejecutivo está sometido a un control”. Rollán aseguró que “el Ejecutivo de Sánchez está en rebeldía con las Cortes Generales”, y denunció que, a través de la mesa de El Congreso de los Diputados “tiene secuestrada la capacidad legislativa del Senado”.
Destacó que la Cámara Alta ha probado ya 45 leyes, “no, ni una, ni dos, ni tres, ni cinco, 45 leyes». «Y esas 45 leyes están metidas en el cajón de la mesa del Congreso de los Diputados”. En su opinión, “esto es una anomalía institucional y una irregularidad constitucional”. “Espero y deseo que el sentido común impere, que el Ejecutivo se dedique a ejercer, a gobernar y que se someta, como indica la Constitución, a las reglas del juego, incluido también al control que pueden ejercer y que ejercen ambas Cámaras”, recalcó.
Rollán insistió en que las comparecencias de Marlaska, Robles y Albares fijadas por el Senado servirían “para poder escuchar el razonamiento, las opiniones del Gobierno” tras la entrada masiva d emigrantes a Ceuta. También señaló que, para “haber analizado lo que se ha hecho bien, si algo se ha hecho bien y lo que no ha funcionado, porque esto contribuiría a dar normalidad institucional”, pero sobre todo “también contribuiría a intentar generar un clima de confianza de que las instituciones españolas están al servicio de la ciudadanía, especialmente de los ceutís”.
