La última activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) se produjo el 11 de agosto a las 21:28 horas. Se movilizaron 943 MW, con una energía activada de 1.412,6 MWh durante aproximadamente una hora y media. El precio medio de la energía fue de 210,91 €/MWh, uno de los más elevados registrados hasta ahora.
Desde mediados de julio se han producido cuatro activaciones del SRAD y en tres de ellas se alcanzó el máximo de 943 MW movilizados, lo que refleja un uso creciente de este mecanismo para estabilizar la red.
Red Eléctrica asegura que el suministro nunca estuvo en riesgo y que la medida respondió a una caída imprevista de la producción eólica. El objetivo era mantener las reservas exigidas por los procedimientos de operación.
El sistema dispone para este semestre de 1.775 MW de potencia contratada para respuesta activa de la demanda. En esta ocasión se utilizó algo más de la mitad de esa capacidad.
Fuentes del sector consideran que estas actuaciones son habituales en jornadas de alta incertidumbre, especialmente cuando coinciden temperaturas elevadas y una generación renovable inferior a la prevista. Insisten en que el SRAD no anticipa un apagón, sino que constituye una herramienta preventiva para garantizar la estabilidad del sistema mediante reducciones temporales y remuneradas del consumo industrial.
No obstante, algunas voces del sector muestran preocupación por la creciente frecuencia de estas intervenciones y advierten de que podrían repetirse nuevos desajustes. La gran industria ya había alertado de posibles incidencias durante los meses de verano, especialmente al caer la producción solar al final del día.
