Tras su reelección, Garamendi expresó su «profunda preocupación» por el deterioro institucional, la falta de estabilidad regulatoria y los ataques a la separación de poderes y a la iniciativa privada. «No podemos quedarnos de brazos cruzados», advirtió.
En un discurso alejado de cuestiones empresariales habituales como el salario mínimo o los costes laborales, reivindicó la Transición y la Constitución de 1978 como la base de «los 50 mejores años de nuestra historia». Además, defendió la aportación de empresas, autónomos y trabajadores al desarrollo del Estado del bienestar.
Críticas a la política de vivienda
Uno de los ejes de su intervención fue la vivienda. Aunque reconoció la gravedad del problema, criticó que la Administración pretenda trasladar a los particulares el coste de años de inacción. A su juicio, las soluciones públicas no deben implicar una vulneración de la propiedad privada.
También cargó contra algunas medidas del Gobierno, al que acusó de aprobar decretos con escaso recorrido y de protagonizar situaciones «nunca vistas», como que integrantes del Ejecutivo impulsen movilizaciones contra el propio Gobierno.
Reivindicación de la seguridad jurídica
Garamendi defendió que la inversión depende de la seguridad jurídica, la estabilidad regulatoria y la calidad normativa. Asimismo, criticó la ausencia de Presupuestos Generales durante cuatro años consecutivos, situación que comparó con la gestión de una empresa sin planificación económica.
El presidente de CEOE reclamó superar la política de bloques, reforzar la unidad de mercado y garantizar la independencia de los poderes del Estado. También mostró su apoyo a jueces, magistrados y cuerpos de seguridad.
En el tramo final de su discurso, respaldó la monarquía parlamentaria y destacó el papel de la Corona como elemento de arbitraje, moderación y cohesión institucional.
Reelección respaldada por el empresariado
La renovación de Garamendi ha estado marcada por el amplio respaldo del tejido empresarial. A diferencia de 2022, cuando se enfrentó a una candidatura alternativa promovida por Foment del Treball, en esta ocasión la organización catalana apoyó su continuidad para proyectar una imagen de unidad frente a las discrepancias con el Gobierno.
Su candidatura contaba además con el respaldo de organizaciones como CEIM, Confebask, Cepyme, ATA, Confemetal y AEB. Este tercer mandato ha sido posible gracias a la reforma estatutaria aprobada en 2023, que eliminó el límite de dos mandatos consecutivos. La convocatoria electoral, además, se adelantó para evitar coincidir con la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Madrid.

