La organización pretende ahora trasladar la protesta a barrios, universidades y plazas, con el objetivo de impulsar un ciclo de movilizaciones que podría desembocar en una huelga general.
La decisión llega después de varios días de incertidumbre y debates internos sobre el futuro del campamento. Aunque públicamente la portavoz del colectivo, Alicia del Río, había defendido la continuidad de la acampada, en el seno de la organización existían discrepancias sobre la estrategia a seguir tras la votación parlamentaria y la protesta celebrada este viernes frente al Congreso.
El rechazo de los denominados «decretos Maricarmen» ha acelerado la reflexión dentro del movimiento, que considera necesario abrir una nueva etapa y extender las reivindicaciones por el acceso a la vivienda más allá de la Puerta del Sol. La intención es descentralizar las acciones y reforzar la presencia del movimiento en distintos espacios sociales y educativos.
Así concluye una protesta que durante una semana convirtió el centro de Madrid en el principal escaparate de las movilizaciones por la vivienda. Sin datos oficiales, se estima que el campamento llegó a reunir más de un millar de tiendas.
Seguimiento limitado ante el Congreso
La manifestación convocada este viernes ante el Congreso para presionar a los diputados tuvo, sin embargo, un respaldo inferior al esperado. Aunque la afluencia fue aumentando a lo largo de la mañana, la asistencia no superó en ningún momento las 3.000 personas.
Una participación modesta si se compara con la visibilidad mediática alcanzada por la acampada durante los últimos días y con el objetivo de influir en una votación parlamentaria que finalmente se resolvió sin el resultado que perseguían los convocantes
