Para Ebury, esta brecha resulta especialmente relevante desde la perspectiva del mercado de divisas, dado que, mientras las exportaciones extracomunitarias retrocedieron un 0,7%, las importaciones procedentes de fuera de la UE aumentaron un 6,1%. De hecho, el 51,5% de las compras españolas procede ya de mercados extracomunitarios, frente al 37,2% de las ventas.
Asia concentra buena parte de esta asimetría, al suponer el 22,2% de las importaciones españolas, que crecieron un 7,6% en el semestre. Las exportaciones a esta región supusieron el 7,3%, y descendieron un 6,2%.
Ebury considera que el mayor peso de las compras en estos mercados incrementa potencialmente la exposición de las empresas españolas al dólar y a otras divisas, especialmente en sectores como bienes de equipo, energía, automóvil, telecomunicaciones y maquinaria.
Para Ebury, “la fortaleza del euro durante parte del semestre ha podido amortiguar el coste en euros de determinadas importaciones denominadas en dólares, aunque al mismo tiempo puede haber reducido la competitividad-precio de las exportaciones españolas fuera de la zona euro”.
En este contexto, recuerda que “el aumento del déficit y la mayor dependencia de proveedores extracomunitarios refuerzan la importancia de gestionar activamente el riesgo de cambio, especialmente entre las empresas importadoras con márgenes más sensibles a los movimientos del EUR/USD”.
