El fuerte avance del crédito al consumo, que crece un 12,4% interanual frente al 5,2% del conjunto de la financiación a los hogares, confirma que las familias españolas siguen recurriendo al crédito para financiar compras, proyectos personales y gastos extraordinarios.
Lejos de frenarse por el actual contexto financiero, la demanda mantiene un notable dinamismo. Sin embargo, el dato encierra una lectura más compleja. El crecimiento del crédito no necesariamente refleja una mayor confianza económica, sino también la necesidad de muchas familias de complementar su capacidad de gasto en un entorno de precios elevados y presupuestos ajustados. El consumo financiado sigue siendo un motor de la actividad, pero también aumenta la sensibilidad de los hogares a cualquier cambio en las condiciones de los préstamos.
Por ello, el verdadero foco ya no debe situarse únicamente en la disponibilidad de financiación, sino en su coste. Con un Euríbor que se mantiene en niveles elevados y unas entidades financieras cada vez más selectivas, comparar ofertas, analizar las comisiones y entender el coste total del préstamo será determinante para evitar un sobreendeudamiento.
Los próximos meses mostrarán si las entidades endurecen sus criterios de concesión y si el ritmo de crecimiento del crédito se mantiene. Lo que parece claro es que comienza una nueva etapa en la que el precio del dinero volverá a tener un peso decisivo en las decisiones de consumo de los hogares españoles.
