La Unión Europea vuelve a advertir a España sobre el impacto de la inmigración. Tras las críticas a la regularización masiva por el posible «efecto llamada», la crisis migratoria en Ceuta abre un nuevo desencuentro entre Bruselas y el Gobierno.
La posición europea, respaldada por Interior y Exteriores, apuesta por devolver a los inmigrantes a Marruecos y garantizar la protección de los menores. Sin embargo, la ministra de Migraciones, Elma Saiz, anunció el traslado de 500 menores a la Península. Un día después, Bruselas reafirmó su postura.
El portavoz de Asuntos Internos, Markus Lammert, exigió al Gobierno proteger a los menores no acompañados y mantener una «expectativa clara» de que todos los migrantes que entraron en julio sean devueltos a Marruecos o a sus países de origen. En el Parlamento Europeo reiteró que «todos los migrantes que han entrado ilegalmente en Ceuta deben ser devueltos».
La Comisión Europea señaló que conoció la iniciativa española por la prensa y espera recibir más información sobre los planes del Ejecutivo. Además, reiteró su disposición a colaborar con España y Marruecos para alcanzar una solución conforme al Derecho Internacional, asegurando que los retornos se realizarán de forma efectiva.
Respecto a la asistencia solicitada por España, Bruselas confirmó que aún no ha recibido ninguna petición definitiva. También recordó que el apoyo ofrecido incluye recursos económicos y medidas de seguridad con respaldo de Europol.
Por su parte, los socialistas de la ciudad autónoma han pedido declarar la situación de emergencia y el estado de alarma para recuperar la normalidad, aunque el Gobierno todavía no ha acelerado esos trámites.
Las diferencias no solo afectan a Moncloa. En los últimos años, Europa ha reforzado su enfoque hacia el control de fronteras y la eficacia de las devoluciones. Esta visión también ha ganado apoyo entre sectores socialistas, liderados por la primera ministra danesa, Frederiksen. En concreto, esta crisis ha acercado posiciones entre Frederiksen y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pese a sus conocidas diferencias ideológicas en otros ámbitos.
