Para Finteca, este escenario podría consolidarse como la nueva normalidad en los próximos meses. Según Yogi Thadhani, Country Manager de la compañía en España, el repunte del índice está modificando el comportamiento de compradores y entidades financieras. La pérdida de atractivo de las hipotecas variables está impulsando la demanda de préstamos fijos y mixtos, lo que ha llevado a los bancos a encarecer estas ofertas para proteger sus márgenes.
Finteca destaca que los clientes buscan cada vez más estabilidad frente a la incertidumbre generada por la evolución del euríbor, favoreciendo productos con cuotas más predecibles.
Además, la firma detecta un endurecimiento de las condiciones para acceder a financiación. Las entidades exigen perfiles más solventes en un contexto marcado por el aumento de las cuotas y la menor capacidad de ahorro de muchos hogares.
La combinación de unos tipos de interés más elevados y criterios de concesión más estrictos dificulta especialmente el acceso a la vivienda para familias con menos recursos disponibles para afrontar la compra.
Un euríbor por encima del 3% puede tener varias consecuencias para el sector inmobiliario:
• Menor capacidad de compra: al aumentar las cuotas hipotecarias, los compradores pueden acceder a viviendas de menor precio o posponer la adquisición.
• Descenso de la demanda de vivienda: el encarecimiento de la financiación reduce el número de potenciales compradores, especialmente entre jóvenes y familias con menos ahorro.
• Mayor protagonismo de las hipotecas fijas y mixtas: los compradores buscan protegerse ante futuras subidas de tipos, lo que está desplazando a las hipotecas variables.
• Endurecimiento del crédito: las entidades financieras suelen exigir mayores ingresos, ahorro previo y solvencia para conceder préstamos.
• Moderación de los precios: si la demanda se ralentiza, el crecimiento del precio de la vivienda puede frenarse, especialmente en mercados menos tensionados.
• Impulso al mercado del alquiler: quienes no pueden acceder a una hipoteca permanecen más tiempo en alquiler, aumentando la presión sobre este segmento.
No obstante, el impacto no es uniforme. En áreas con fuerte demanda y escasez de oferta, como Madrid, Barcelona o determinadas zonas turísticas, los precios pueden seguir mostrando resistencia pese al aumento de los costes financieros.
