Según explicó, el pacto permitirá a Washington acceder al control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas, con el objetivo de reforzar el suministro de petróleo y contribuir a reducir el precio de los carburantes.
Trump defendió que la operación fortalecerá la seguridad energética de Estados Unidos y favorecerá la recuperación económica de Venezuela. El secretario de Estado, Marco Rubio, destacó además que el acuerdo atraerá cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada y respaldará miles de empleos.
Por su parte, la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, afirmó que el pacto tendrá una vigencia de 25 años y contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con una producción prevista de más de 1,5 millones de barriles diarios. Según el Gobierno venezolano, las inversiones superarán los 100.000 millones de dólares y generarán importantes ingresos fiscales para el Estado.
El acuerdo ya ha despertado el interés de grandes compañías energéticas. Chevron estudia ampliar su presencia en el país, mientras que otras empresas del sector han firmado contratos recientes con Caracas.
No obstante, especialistas del sector advierten de importantes desafíos. La industria petrolera venezolana afronta problemas de infraestructuras, suministro eléctrico y necesidades de inversión tras años de deterioro. Diversos analistas consideran que recuperar los niveles históricos de producción podría requerir más de una década.
El anuncio llega en un contexto de elevada tensión en los mercados energéticos internacionales y de precios de los combustibles al alza en Estados Unidos, una cuestión que se ha convertido en una prioridad económica para la Administración Trump.
