No obstante, aseguró que el Ejecutivo actuará con «total contundencia» si futuras investigaciones demuestran alguna responsabilidad.
Sus declaraciones llegan tras conocerse un informe policial que señala la implicación de fuerzas de seguridad marroquíes durante la crisis, aunque sin atribuirles su organización. Sánchez sostuvo que aún debe aclararse si hubo inacción o incapacidad por parte de las autoridades marroquíes en algunos momentos.
El presidente defendió que la avalancha migratoria fue consecuencia de varios factores: la difusión de bulos en redes sociales sobre una supuesta apertura de la frontera, campañas de desinformación detectadas por organismos europeos, la actividad de mafias y las dificultades económicas que impulsan la emigración. También destacó que los servicios de inteligencia descartan que Marruecos planificara los hechos.
Sánchez agradeció la colaboración de Rabat para restablecer el control fronterizo y facilitar el retorno de más del 90% de los migrantes en pocos días. Según explicó, la actuación conjunta de ambos países fue clave para gestionar una crisis que llegó a movilizar a decenas de miles de personas en apenas unas horas.
Finalmente, diferenció tres fases en la actuación marroquí: una inicial de normalidad, un periodo de unas diez horas en el que se permitió el cruce de la frontera y una etapa posterior marcada por la cooperación para contener nuevos intentos de entrada y agilizar los retornos.
