Durante su comparecencia en el Congreso, Sánchez no explicó por qué la convocatoria no se hizo pública ni precisó los detalles del encuentro. Posteriormente, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, señaló que este tipo de gestiones diplomáticas rara vez se anuncian públicamente.
La oposición criticó la falta de transparencia. Alberto Núñez Feijóo reprochó al Gobierno haber actuado «en secreto» y reclamó una convocatoria oficial y pública de la embajadora, una postura compartida también por el líder de Vox, Abascal.
Y la realidad es que el Gobierno convocó el 21 de agosto a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, para protestar por las declaraciones de dos ministros marroquíes que reivindicaron la soberanía de Ceuta y Melilla. Sin embargo, fuentes diplomáticas citadas por The Objetive, sostienen que la embajadora no se encontraba en España en esas fechas y que dicha reunión no llegó a celebrarse.
Además, una de las declaraciones mencionadas por Sánchez fue realizada el 25 de agosto, cuatro días después de la supuesta convocatoria, por lo que no pudo motivar esa protesta. Lo que sí hizo Exteriores aquel día fue emitir un comunicado reafirmando que Ceuta y Melilla forman parte de la soberanía española y rechazando cualquier reclamación en sentido contrario.
Las mismas fuentes señalan que, en situaciones diplomáticas de esta relevancia, lo habitual es convocar formalmente al representante diplomático y trasladar una nota de protesta, actuaciones que suelen hacerse públicas. Hasta ahora, ni el Ministerio de Exteriores ni la embajada de Marruecos han aclarado los detalles de la supuesta convocatoria.

