Desde Sumar, Enrique Santiago sostuvo que la entrada masiva de migrantes fue una operación organizada por Rabat con apoyo de otros actores internacionales y criticó la tardanza del Gobierno en reaccionar. Además, reclamó el traslado a la Península de los migrantes que permanecen en Ceuta. Aina Vidal insistió en el carácter humanitario de la crisis y criticó tanto la política migratoria del PSOE como los discursos de PP y Vox.
Podemos fue más lejos y pidió romper las relaciones diplomáticas y comerciales con Marruecos, al que considera responsable de la situación. En la misma línea, el BNG acusó a Sánchez de ceder ante Mohamed VI.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, señaló directamente a Marruecos como impulsor de una “guerra híbrida” y criticó la respuesta del Gobierno, que calificó de insuficiente. También advirtió de que los gobiernos acaban perdiéndose cuando recurren a explicaciones poco creíbles.
Por su parte, Junts volvió a pedir la dimisión de Sánchez al considerar que ha perdido la confianza parlamentaria y la capacidad de gestionar la crisis. La formación catalana aprovechó además para reclamar nuevamente las competencias de inmigración para Cataluña.
EH Bildu calificó de “nefasta” la actuación del Gobierno y de la UE, mientras que el PNV consideró poco creíble que Marruecos quede al margen de cualquier responsabilidad y reprochó al Ejecutivo no haber ofrecido una versión clara y convincente de los hechos.
