La iniciativa, impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica, forma parte de una propuesta remitida al comisario europeo de Clima, Hoekstra, destinada a reforzar la respuesta comunitaria frente a los riesgos climáticos.
La medida contempla la creación de un Fondo Europeo para la Adaptación al Cambio Climático, dotado con nuevos recursos, entre ellos este gravamen sobre el sector energético. El objetivo es financiar actuaciones de prevención, resiliencia y respuesta ante fenómenos extremos como sequías e incendios forestales.
La propuesta llega en un contexto de fuerte encarecimiento de la energía. El gas de referencia en Europa supera los 73 euros por MWh, más del doble que hace un año, mientras que el barril de Brent se mantiene por encima de los 95 dólares y se aproxima a los 100. Esta escalada se ha trasladado a los carburantes, cuyos precios acumulan nueve semanas consecutivas de subidas.
Según el documento, Europa necesita una estrategia común basada en evaluaciones periódicas de los riesgos climáticos e instrumentos financieros capaces de movilizar inversiones. Entre las medidas planteadas figuran la emisión de deuda europea, sistemas de reaseguro público-privado frente a desastres naturales y bonos vinculados al riesgo climático.
El Gobierno defiende que la resiliencia climática debe integrarse plenamente en la arquitectura financiera de la UE y que el sector financiero incorpore estos riesgos en sus políticas de inversión, crédito y seguros.
En este marco, España propone que el nuevo Fondo Europeo de Adaptación se financie, entre otras vías, mediante un impuesto europeo de «Resiliencia Climática» aplicado a los beneficios del petróleo y el gas, una medida que previsiblemente abrirá debate por su posible impacto sobre los costes energéticos en un momento de elevada inflación de precios.
