Dicho resultado supone que el primero dobla y el segundo reduce casi a la mitad sus apoyos de las últimas elecciones. El resto queda muy por detrás. El partido liberal FDP no consigue alcanzar los 5% necesarios para entrar en el parlamento regional.
Sin embargo, la aritmética parlamentaria no se presenta sencilla. Según los datos disponibles, el tercer partido más votado, después de la CDU, serían los poscomunistas de Die Linke, con el 9% de los votos. Para la CDU, una coalición con Die Linke supondría un serio problema interno. El partido tiene una doctrina de incompatibilidad tanto con la extrema derecha como con la extrema izquierda recogida en un acuerdo aprobado por el congreso federal en 2018 en Hamburgo.
Los socialdemócratas de SPD también consiguen el 9% y el partido verde Die Grünen alcanza el 8,5%. El partido de la ex-Die Linke Sahra Wagenknecht entraría en el parlamento regional con el 5% de los votos y su entrada, por primera vez desde su fundación en 2024 podría suponer la posibilidad de crear una mayoría alternativa a AfD con el resto de partidos para evitar un gobierno de AfD. Aunque la política se ha mostrado en contra de esa opción, hay debate interno en su partido, llamado BSW, por lo que queda abierta la posibilidad.
De ahí que Wagenknecht en las últimas semanas haya tratado de que el partido en Turingia se retire del gobierno y ha asegurado que, en el caso de Sajonia Anhalt, no permitirá que se forme otra coalición similar solo para evitar que gobierne la AfD y ha propuesto, en su lugar, un gobierno de tecnócratas apartidistas que se apruebe por todo el parlamento. Su partido no está de acuerdo en lo que considera un acercamiento a la AfD y cuatro diputados en Turingia abandonaron esta semana la formación. Por todo ello, el BSW puede tener la llave de la gobernabilidad y es, en estos momentos, una gran incógnita el cómo va a actuar.
