Según un estudio de Funcas, en 2025 aportaron alrededor de 65.000 millones de euros a los cuidados de larga duración, entre copagos, cuidados informales y trabajo no remunerado, una cifra que multiplica por 3,5 la contribución pública, estimada en 17.400 millones de euros.
Actualmente, cerca de 1,8 millones de personas reciben prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), un número que podría superar los 2,5 millones en 2050 debido al envejecimiento de la población y al aumento de los mayores de 80 años.
El informe advierte de que la creciente demanda de cuidados coincide con una fuerte presión financiera sobre otros pilares del Estado del bienestar, como las pensiones y la sanidad. Aunque el SAAD ha ampliado su cobertura desde su creación, las familias continúan asumiendo el grueso de la atención diaria.
De hecho, el 64% de las personas dependientes son cuidadas por familiares, principalmente mujeres. Hijas y esposas siguen siendo el pilar fundamental de este modelo, aunque crece paulatinamente la participación masculina. Además, cuatro de cada diez personas dependientes recurren a cuidadores remunerados, mientras que los servicios públicos mantienen una cobertura limitada.
El estudio también alerta del avance de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, que afecta ya a unas 800.000 personas en España y aumenta en torno a 40.000 casos al año, incrementando la presión sobre familias y sistemas de atención.
Los autores concluyen que la denominada «explosión de los cuidados» obliga a replantear la financiación y organización de la dependencia para garantizar su sostenibilidad en las próximas décadas.
