En el segundo trimestre de 2026, los compradores extranjeros realizaron el 15,98% de las compraventas de vivienda, frente al 9,95% registrado cinco años antes, según datos del Colegio de Registradores. En términos absolutos, las operaciones pasaron de unas 13.600 a más de 26.800.
Según Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, este crecimiento refleja tanto la recuperación de la movilidad internacional tras la pandemia como la consolidación del comprador extranjero como un componente estructural del mercado inmobiliario español.
Las diferencias de gasto entre nacionalidades son notables. Los compradores de América del Norte pagaron una media de 4.311 euros por metro cuadrado, el precio más elevado, por delante de los procedentes de Oceanía (3.240 euros) y de la Unión Europea (3.149 euros). En el extremo opuesto se situaron los ciudadanos africanos, con una media de 1.054 euros por metro cuadrado. La brecha supera los 3.250 euros por metro cuadrado, lo que evidencia la gran diversidad de perfiles dentro de la demanda internacional.
La Unión Europea concentra el 57,4% de las compras realizadas por extranjeros, seguida del resto de Europa (16,8%). África, Asia y América del Sur representan conjuntamente cerca del 22% de las operaciones.
El incremento de la demanda extranjera se produce en un contexto de precios elevados y escasez de oferta en muchas zonas de alta demanda. En apenas cinco años, los compradores internacionales han pasado de protagonizar una de cada diez operaciones a cerca de una de cada seis, confirmando su creciente influencia en el mercado residencial español.
El alquiler por habitaciones gana terreno
El alquiler de habitaciones sigue ganando peso en España, especialmente entre los jóvenes. Según Fotocasa, durante el primer semestre de 2026 este modelo pasó de representar el 4% al 6% de los contratos de alquiler, mientras que entre los jóvenes de 18 a 24 años alcanzó el 19%, más del doble que el 9% registrado un año antes.
Pese a esta evolución, el alquiler sigue siendo la opción residencial del 24% de la población, prácticamente sin cambios respecto a 2025. Dentro de este mercado, el alquiler de vivienda habitual continúa siendo mayoritario, aunque su peso cae ligeramente del 77% al 74%.
Por su parte, el alquiler social gana protagonismo y aumenta del 5% al 7%, mientras que los contratos temporales retroceden hasta el 6% y los alquileres con opción de compra permanecen estables en el 4%.
El precio se mantiene como el principal criterio para quienes buscan vivienda. El 63% de los demandantes considera imprescindible que la renta encaje en su presupuesto, dos puntos más que hace un año.
Según María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, el fuerte encarecimiento de los alquileres está empujando a muchos jóvenes hacia el alquiler compartido. Con una renta media superior a los 1.130 euros mensuales para una vivienda completa, frente a unos 520 euros por una habitación, esta fórmula se ha convertido en una de las principales vías de acceso a la emancipación.
