Según su defensa, las piezas, tasadas en 1,3 millones de euros y compuestas por conjuntos con rubíes, esmeraldas y zafiros, fueron entregadas en el Palacio de la Moncloa como muestra de cortesía y reconocimiento institucional. De confirmarse esta versión, los posibles delitos investigados habrían prescrito y, además, la entrega se habría producido en España, lo que afectaría a la acusación de contrabando.
Zapatero sostiene que ha intentado acreditar el origen de las joyas mediante comunicaciones dirigidas a la Casa Real saudí, solicitando la confirmación de los hechos. Al no recibir respuesta, ha pedido al juez que tramite una comisión rogatoria internacional para recabar la colaboración de las autoridades de Arabia Saudí.
Las explicaciones se centran en las piezas de mayor valor localizadas por la UDEF, que representan más del 90% del importe total de las joyas intervenidas. El expresidente asegura que las conservó junto a otros objetos familiares y regalos personales, sin hacer uso de ellas.
La visita del monarca saudí tuvo lugar en junio de 2007 para reforzar las relaciones económicas entre ambos países y culminó con la firma de acuerdos bilaterales. El rey Abdullah falleció en 2015, por lo que cualquier verificación deberá realizarse a través de las actuales autoridades saudíes.
