En términos interanuales, la actividad mantuvo un crecimiento del 2,6%, sin cambios respecto al trimestre anterior.
La demanda nacional volvió a ser el principal motor de la economía, con una aportación de 3,5 puntos al crecimiento anual, mientras que la demanda externa restó 0,9 puntos. El consumo de los hogares aumentó un 1,2% trimestral y un 3,5% interanual, mientras que la inversión avanzó un 1,7% respecto al trimestre anterior y un 5% en comparación con el mismo periodo de 2025.
El sector exterior mostró una evolución menos favorable. Las exportaciones crecieron un 1% trimestral y un 1,5% interanual, frente al fuerte aumento de las importaciones, del 2,6% y el 4,3%, respectivamente, lo que amplió la contribución negativa del comercio exterior al PIB.
Por el lado de la oferta, la construcción fue el sector más dinámico, con un crecimiento interanual del 4,3%, seguida de los servicios, que avanzaron un 2,9%. La industria aumentó un 1,4%, mientras que las actividades primarias registraron una caída del 6%.
El PIB a precios corrientes creció un 5,5% interanual y el deflactor se moderó al 2,8%. La remuneración de los asalariados aumentó un 7%, mientras que el excedente bruto de explotación avanzó un 4,3%.
En el mercado laboral, las horas trabajadas crecieron un 2,8% interanual y el empleo equivalente a tiempo completo un 2,2%. La productividad por puesto de trabajo mejoró un 0,4%, aunque la productividad por hora trabajada descendió un 0,2%.
En conjunto, los datos reflejan una economía que mantiene un ritmo de crecimiento sólido gracias al consumo y la inversión, aunque con una aportación cada vez más débil del sector exterior.
