Se trata del mayor aumento desde la crisis provocada por la guerra de Ucrania y confirma la fortaleza de los ingresos fiscales del Estado.
El principal motor del avance no fue tanto el consumo como la recuperación de los tipos impositivos que habían sido rebajados para mitigar el impacto de la inflación y de la crisis energética. Durante 2025 volvieron a sus niveles habituales el IVA de los alimentos básicos, la pasta, los aceites vegetales y la factura eléctrica, lo que elevó el tipo efectivo medio hasta el 15,2%, el más alto desde 2022.
Aunque las ventas sujetas al impuesto aumentaron un 6,8%, la base imponible teórica del IVA apenas avanzó un 2,8%, hasta los 673.807 millones de euros. Además, parte del incremento de la recaudación se vio compensado por el aumento de las deducciones empresariales derivadas de mayores costes y compras de insumos.
La Comisión Europea lleva años recomendando a España una reducción de los tipos reducidos y superreducidos para acercar la recaudación del IVA a la de otros países comunitarios, especialmente en sectores como la hostelería.
De cara a 2026, la tendencia sigue siendo positiva. Los datos hasta julio muestran un crecimiento de los ingresos por IVA del 7,6%, lo que apunta a un nuevo máximo histórico pese al impacto de algunas rebajas fiscales que han restado cerca de 900 millones de euros a la recaudación.
