El informe advierte de que el elevado coste de los alquileres dificulta el ahorro y la acumulación de patrimonio, aumentando el riesgo de vulnerabilidad económica durante la jubilación. La diferencia entre propietarios e inquilinos es significativa. Entre los mayores de 65 años, quienes alquilan a precio de mercado destinan de media el 33,8% de sus ingresos a la vivienda, frente al 9,1% de los propietarios. Además, el 57,3% de estos inquilinos no puede afrontar un gasto imprevisto, más del doble que entre quienes tienen vivienda propia.
Si la tendencia continúa, el porcentaje de mayores de 65 años que residirá de alquiler podría pasar del 5,5% actual al 8,4% en 2035 y al 13,5% en 2045. Paralelamente, el alquiler protegido o por debajo del mercado pierde peso, mientras aumenta el número de jubilados que pagan rentas de mercado.
Como contrapeso, los expertos prevén que las pensiones de los nuevos jubilados seguirán creciendo. La entrada en retiro de la generación del baby boom y las reformas recientes impulsarán la pensión media en las próximas décadas. Sin embargo, los analistas advierten de que unas prestaciones más elevadas no compensarán totalmente el impacto de llegar a la jubilación sin una vivienda en propiedad.
El estudio concluye que España se enfrenta a una realidad poco habitual hasta ahora: una proporción creciente de jubilados tendrá que seguir afrontando alquileres elevados, con una mayor exposición a situaciones de vulnerabilidad económica.

