Los ingresos mantuvieron así una trayectoria positiva, en un contexto marcado por una normativa cada vez más exigente en materia de residuos y por la demanda creciente de gestión de residuos peligrosos emergentes. El volumen total de residuos peligrosos gestionados se sitúa por encima de los 2 millones de toneladas al año, lo que representa algo menos del 3% del volumen total de residuos gestionados, tanto peligrosos como no peligrosos. Por tipos, los residuos químicos reúnen la mayor parte del volumen gestionado, con un peso del 21,5% del total, seguidos de los residuos de pilas y acumuladores (13,9%), los residuos de combustión (11,4%) y los residuos ácidos, alcalinos o salinos (11,1%).
La recuperación se mantiene como el destino predominante de los residuos peligrosos gestionados, con el 71% del total, seguida del vertido (23,5%) y la incineración (5,5%). Las mayores tasas de recuperación corresponden a los residuos de pilas y acumuladores, aceites usados, equipos desechados, residuos químicos y disolventes usados, todas ellas superiores al 85%. En el sector de recogida, tratamiento y eliminación de residuos peligrosos operan más de 180 empresas, las cuales generan un volumen de empleo de unos 6.000 trabajadores. La estructura de la oferta presenta una participación mayoritaria de empresas de pequeño tamaño con una actividad especializada y local, y cuyo accionariado es generalmente de origen español. Junto a estas, opera un número más reducido de empresas y grupos tamaño grande, algunos de ellos con capital de origen extranjero.
De esta forma, la actividad está liderada por un reducido grupo de grandes competidores con una actividad ampliamente diversificada, los cuales siguen reforzando su posición en el sector a través de operaciones de compra de otras empresas, dando lugar a un aumento progresivo del grado de concentración. Así, los cinco primeros operadores reunieron en 2025 una cuota de mercado conjunta del 57,9%, participación que se situó en el 72,2% al considerar a los diez primeros.

