Ya no se trata solo de que el grueso de las miles de empresas que han abandonado Cataluña desde 2017 se resisten a retornar (menos de un 8% lo ha hecho y han pasado ya 9 años), sino que la comunidad no logra taponar la hemorragia. Trimestre a trimestre (y año tras año), siguen siendo más las compañías que salen de Cataluña que las que optan por trasladar sus negocios a la región. El resultado es una pérdida constante de músculo empresarial, que, con altibajos y con rarísimas excepciones positivas, se exacerbó a partir de octubre de 2017, cuando el referéndum ilegal de autodeterminación y la fugaz declaración de independencia dieron lugar a una desbandada empresarial sin parangón, que, lejos de remitir, ha vuelto a coger renovados bríos en los últimos tiempos.
Entre enero y septiembre de este año, un total de 823 empresas decidieron trasladar su domicilio social desde Cataluña a otras CCAA, mientras que solo 521 eligieron la región como destino, según se desprende de los datos actualizados ayer por el Colegio de Registradores, que solo recogen los traslados ya inscritos en el Registro Mercantil de destino y no las solicitudes de cambio. La diferencia entre llegadas y salidas arroja un saldo neto negativo de 302 empresas en los nueve primeros meses del año, casi el triple que en todo 2025, ejercicio en el que el tejido productivo catalán perdió 109 sociedades, y, de nuevo, una cifra muy superior a la de cualquier otra comunidad.
Y es que, el Govern no logra disipar la enorme desconfianza e inseguridad jurídica que ha generado el procés, lo que se refleja en las cifras de inversión extranjera, modestas para una comunidad que hasta 2017 fue la primera economía regional del país y que hoy, desde la segunda posición, sigue aportando el 18,9% del PIB nacional. Recientemente, Illa recibió a una delegación de empresarios mexicanos a los que pidió que inviertan en Cataluña, una visita que constató las asimetrías que existen entre ambos: mientras que en México hay 547 filiales catalanas, las subsidiarias de empresas mexicanas en Cataluña no llegan a 40. En 2025, Cataluña captó 4.510 millones de euros de inversión foránea, frente a los 15.970 millones atraídos por Madrid. En el primer semestre de este año, Cataluña recibió 2.358 millones de inversión extranjera y Madrid alcanzó los 5.635 millones.
Precisamente, en el otro lado de la balanza, la principal beneficiaria de las mudanzas empresariales entre regiones fue Madrid, que entre enero y septiembre de 2026 logró recuperarse del resbalón sufrido en 2025, cuando registró un saldo neto negativo de 65 empresas, según los datos de los Registradores. Un cómputo negativo muy inusual que se produjo después de que el gobierno regional, ante la creación del gravamen a las fortunas, se viera forzado a reactivar el Impuesto de Patrimonio para evitar que esos ingresos fueran a las arcas del Estado en lugar de a las de Madrid, lo que le hizo perder uno de los elementos diferenciales de su política fiscal.
En 2026, sin embargo, la comunidad ha vuelto a la senda del crecimiento. Y lo ha hecho, además, con fuerza. Hasta septiembre abandonaron Madrid 1.292 empresas, pero llegaron a la región 1.797, dando lugar a un saldo neto positivo de 505 empresas, una cifra que borra los números rojos de 2025 y más que duplica el balance positivo de 209 empresas registrado en 2024. Esto es, aunque Madrid se ha resentido puntualmente de la pérdida de uno de sus principales acicates fiscales (hasta su reactivación, tenía suprimido de facto Patrimonio), las empresas siguen valorando otras muchas cuestiones, como su estabilidad institucional, regulatoria y jurídica; el resto de su política de alivio fiscal, su apuesta por la libertad de empresa, o su esfuerzo por reducir las cargas burocráticas.
Tras Madrid, aunque a gran distancia, Canarias y Baleares registraron los mayores saldos positivos, con ganancias de 50 y 41 empresas, respectivamente. Entre los balances en rojo y tras Cataluña, la segunda mayor pérdida de fibra empresarial correspondió a Castilla-La Mancha, con un saldo negativo de 106 compañías; seguida de lejos por Castilla y León, que perdió 78. Entre enero y septiembre, un total de 4.634 empresas hicieron mudanza en España, trasladando su domicilio social de una comunidad autónoma a otra. Aunque estos movimientos son constantes a lo largo del año, el segundo trimestre concentró una actividad especialmente elevada, con un total de 1.952 cambios de domicilio, el 42% del total en lo que va de año. Este tránsito empresarial se moderó de forma significativa en el tercer trimestre, con un total de 1.276 mudanzas corporativas. Durante ese periodo (entre julio y septiembre), Cataluña vivió la llegada de 147 empresas y la salida de 184, con un balance neto negativo de 37. En Madrid, el trimestre cerró en tablas, con el mismo número de llegadas que de éxodos: 408.
