La familia fundadora de la compañía española se ha aliado con el mayor fondo de inversión español, Asterion Industrial Partners, para lanzar una oferta de unos 338 M€ por el grupo británico Mobico, que integró las operaciones de ambas empresas de autobuses. La operación llega tras un desplome bursátil sin igual en el sector del transporte europeo, tras una escalada progresiva de los asturianos en el capital y tras varios años de limpieza del balance y replanteo de sus negocios.
Mobico, gigante británico de la carretera ha pasado de cotizar a casi 4,70 libras en sus máximos de 2019 y 2020 a moverse actualmente en el entorno de los 30 peniques, después de haber tocado fondo con 17 peniques en marzo. El desplome supera el 90% desde sus máximos y había reducido la capitalización de la compañía a unos 160 millones de euros. Y esa situación, permite a los Cosmen, volver a tomar el control del grupo por un importe muy inferior al que llegó a alcanzar en sus años de expansión. En 2005, National Express pagó 381 millones de euros por Alsa; ahora la familia participa, junto a Asterion, en una oferta de unos 338 millones para hacerse con Mobico.
El momento de la operación también está relacionado con la transformación que está llevando a cabo Alsa dentro de Mobico tras tomar las riendas del negocio. El grupo ha reducido su perímetro durante los últimos años y ha vendido negocios que no encajaban en su estrategia o que estaban lastrando sus resultados. Entre las operaciones más relevantes figura la venta en 2025 de su negocio de autobuses escolares en Estados Unidos al fondo I Squared por 535 millones; y los autobuses de West Midlands a esa región por otros 24 millones.
Todos estos movimientos llegan en un momento en el que Alsa afronta importantes cambios. En España, la próxima licitación de las concesiones estatales para renovarlas tras años caducadas implica asumir nuevos riesgos. El CEO de Alsa, Iglesias, se mostró confiado en mantener e incluso ampliar su cuota de mercado en el largo recorrido durante la última presentación de resultados. Pero la competencia es cada vez más difícil y grupos como Moventis, Hife o The Bus Ontime han ido adquiriendo compañías para reforzar su presencia territorial y aumentar su negocio. A esto se suma la sucesión de concesiones autonómicas y locales sometidas a procesos de revisión. Aunque Alsa ha logrado conservar una de sus mayores plazas, Bilbao, hay otras plazas donde tiene en disputa su control, como la Comunidad de Madrid, escenario ansiado por todos los operadores nacionales y varios internacionales.
A ello se suma la pérdida de contratos en Marruecos. Alsa llegó a Marruecos en 1999 y durante años construyó una posición dominante en el transporte urbano de las principales ciudades. Ahora el proceso se está invirtiendo: ha perdido Marrakech y Agadir, afronta cambios en otras concesiones y Casablanca está preparando la recuperación de activos que estaban vinculados a su operación. Las instituciones locales han decidido no renovar sus contratos una vez logró asentar el servicio y transmitió el conocimiento para mantenerlo a sus socios locales.
