El operario de Adif que autorizó al maquinista del AVE siniestrado en Toledo a continuar con una marcha “normal” antes de impactar contra el convoy de Iryo se encuentra bajo vigilancia y atención psicológica tras ser interrogado por agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, según ha podido saber Vozpópuli.
Según la hipótesis que ha difundido el Gobierno, un fallo en el sistema LZB de seguridad a primera hora de la mañana provocó que el tren Iryo, junto a otros convoyes, se detuvieran en varios puntos de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. En ese momento, el mando de la situación pasó al Centro de Regulación y Control (CRC) de ADIF, ubicado en la estación de Atocha.
El tren AVE accidentado se encontró con una señal roja que le impedía continuar la marcha. Sin embargo, al consultar con el citado centro del control, un operario autorizó al maquinista a continuar con una “marcha normal”, es decir, a alta velocidad, y no “a la vista”. Así las cosas, el tren AVE avanzó unos 25 kilómetros a velocidades que pudieron alcanzar los 200 kilómetros por hora. A las 8:53 horas, el convoy alcanzó e impactó de lleno con la cola del convoy Iryo, que continuaba detenido por el fallo detectado en el sistema LZB.
Tras la tragedia, un equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que presumiblemente se hará cargo de la investigación del accidente, se desplazó hasta el centro de control de ADIF de Atocha para interrogar al trabajador que había autorizado al maquinista del AVE siniestrado a continuar la marcha pese a la detención del convoy de Iryo más adelante en la misma vía. El operario ha tenido que recibir atención psicológica y se encuentra bajo vigilancia en estos momentos.
Otros efectivos de la Guardia Civil, en concreto del Equipo de Grandes Catástrofes del Servicio de Criminalística y de Policía Judicial, se han desplazado al lugar del siniestro para recabar los primeros vestigios que esclarecerán las causas del accidente.
Hasta el momento, las cifras oficiales alcanzan los 64 fallecidos y más de un centenar de heridos. En el convoy de Iryo viajaban 147 pasajeros, mientras que en el tren AVE lo hacían 397 personas. El impacto entre ambos trenes ha provocado que los últimos coches del tren Iryo salieran despedidos y quedaran volcados sobre un terraplén. Los servicios de emergencias sospechan que bajo esos coches se hallarán nuevas víctimas mortales.
