Y si el término “internacional ultraderechista” se usa para describir una red transnacional informal de partidos, líderes, fundaciones, medios, activistas y organizaciones de extrema derecha o derecha radical que comparten ideas, estrategias y apoyo político entre países.
No suele ser una “Internacional” formal como lo fue la Internacional Comunista o la Internacional Socialista, sino más bien un ecosistema de alianzas. Puede incluir:
Partidos políticos nacionalistas, antiinmigración, euroescépticos o ultraconservadores.
Think tanks y fundaciones que producen ideas, campañas y formación ideológica.
Medios y redes sociales que difunden narrativas comunes.
Conferencias internacionales, como eventos conservadores o nacionalistas donde se coordinan discursos y alianzas.
Apoyo mutuo electoral y propagandístico entre líderes de distintos países.
Sus temas habituales suelen ser: oposición a la inmigración, rechazo al feminismo y a los derechos LGTBI, defensa de valores nacionalistas o religiosos, críticas a organismos internacionales, negacionismo o relativización del cambio climático, y discursos contra “las élites globalistas”.
En Europa y América se ha hablado de conexiones entre figuras y partidos como Vox en España, Rassemblement National en Francia, Fratelli d’Italia en Italia, sectores del trumpismo en EE. UU., el bolsonarismo en Brasil, Javier Milei en Argentina y otros movimientos conservadores o ultraderechistas, aunque cada uno tiene diferencias ideológicas y nacionales.
En resumen: sí existe como fenómeno político transnacional, pero normalmente no como una organización única, centralizada y oficialmente constituida, sino como una red internacional de colaboración, influencia y afinidad ideológica.
De ahí a que sean los responsables de la invasión de Ceuta y de los problemas de distinta índole que sacuden la política española hay una distancia abismal,

