Y esa misma circunstancia es la que ha provocado uno de los errores mas garrafales de esta campaña las afirmaciones totalitarias de Sánchez, atribuyéndose en exclusiva para su persona la capacidad de decir quien y quien no es demócrata en España, además de atribuir a quien a él le parece bien la capacidad de cambiar el actual régimen político español como si eso fuese fácil y no requiriese de la voluntad de los españoles para llevarlo a cabo.
Pero es que en el contexto de la entrevista se rezuma un alto grado de confusión democrática de enrome calado. Porque da la impresión que los ciudadanos no cuentan, no existen son meros comparsas que deben de limitarse a cumplir las ordenes y deseos del líder, que evidentemente es él y nadie mas.
Todo parece indicar que ,la paranoia de la situación a la que ha llegado este personaje, el único con capacidad para pensar, definir, decidir y ejecutar cualquier acción política es el, don Pedro Luis Sanchez.
El balance no deja de ser penoso, porque una vez mas evita cualquier examen de los errores cometidos a lo largo de sus ocho años de gobierno, limitando toda su corrupción a no haber sabido calcular la ejecutoria de Abalos y su asesor Koldo. Todo lo demás, desde los líos de Ferraz con los dineros en metálico, los gastos, los sobornos y demás zarandajas no existiesen. No digamos nada de los problemas judiciales de todo su entorno que Sánchez obvia como si no fuesen importantes. Y es que en esa paranoia que antes mencionaba, la realidad de Sánchez ha dejado de ser la del resto de los españoles.
Así las cosas, estamos ante una de las campañas mas largas y mas tensionadas de nuestra democracia, pero el deterioro democrático de estos ocho años es tan evidente para toda España que a nadie le extraña este bloqueo mental de defensa que es el que le permite seguir tapándose las narices y ocultando el mar olor que todo su entorno rezuma y que cada día complica mas y mas una hipotética reelección, pero ¡ojo¡ no descartable, porque en una democracia enferma, todo es posible.
