Dudo que Sánchez haya leído al de Portugalete, pero no estaría de mas que le echase un vistazo a “las ratas del barco” que así se titula esta novela y me explicare el porque. Según se ha podido ver y en ello coinciden casi todos los observadores políticos, las expectativas para el 29 de noviembre no son halagüeñas.
Aunque desde los altavoces oficiales del partido y del Gobierno se intenta proyectar la sensación de que «hay partido», lo cierto es que, en el mejor de los escenarios que estos pelotas del sanchismo barajan, el PSOE podría llegar a ganar —si la pujanza de Vox debilita lo suficiente al PP—, pero nunca conseguiría gobernar por la incomparecencia de un socio potente a su izquierda con el que reeditar el Ejecutivo.
Ante estas previsiones, en los sótanos socialista han diseñado una estrategia de ‘bunkerización’ que pasa por un blindaje de Sánchez y su núcleo duro en las candidaturas a las Cortes. El presidente ha armado un ejército de fieles para resistir desde la oposición tras las elecciones, y de nada valen las listas salidas de las federaciones, sean las de Palencia o las de San Petesburgo, que en las candidaturas solo aparecerán personajes fieles y sumisos a los deseos del líder. Es decir, Sánchez cree posible que los elegidos le sean fieles durante el tiempo que dure la travesía del desierto que todos ellos contemplan como inexorable.
Y ahí es donde entran los personajes de Zunzunegui y lo que esa novela relata. El simple olor a derrota hace tambalearse incluso a los que en ese momento habían sido los más fieles. No hay que irse muy lejos para percibir el olor a chamusquina y ver, como por ejemplo los magistrados del TC, por primera vez, le han dicho al Gobierno, es decir a Sánchez que no.
Es un simple botón de muestra, pero que señala cual puede ser el caminos de salida y el comportamiento de muchos, incluidos los que hoy son elegidos por su proximidad y querencia hacia Moncloa.

