El importe medio de las operaciones se sitúa en 574 euros, lo que posiciona el BNPL en una franja intermedia entre el consumo cotidiano y la financiación tradicional, si bien se detecta un incremento del importe medio en el caso de los menores de 35 años, que se eleva hasta los 692 euros, por encima de los 515 euros registrados entre los mayores de esa edad.
El caso de los usuarios más jóvenes, entre 18 y 24 años, resulta especialmente significativo que sus operaciones alcancen de media los 745 euros, el importe más elevado de todas las franjas. Este dato podría estar vinculado, al menos en parte, al peso creciente de la educación entre las categorías financiadas —que ya representa el 10% del total—, en un contexto en el que la formación, tanto reglada como complementaria, exige cada vez mayores desembolsos.
En cuanto a la duración de la financiación, el plazo más habitual se sitúa en torno a los 10-12 meses, con una notable homogeneidad entre franjas de edad. Este dato refuerza la idea de que el consumidor busca cuotas manejables sin alargar excesivamente el compromiso financiero.
Precisamente, el tipo de productos financiados refuerza esta idea de consumo estratégico. La electrónica lidera con claridad las operaciones, al concentrar el 39%, seguida por las categorías vinculadas al hogar y la decoración, con un 17%, mientras que la educación gana peso como ámbito en el que los usuarios recurren al aplazamiento del pago, con un 10%. También aparecen, aunque con menor intensidad, los viajes y el turismo (7,5%) y el material deportivo (5,6%), lo que evidencia que el BNPL no solo responde a necesidades funcionales, sino también a decisiones relacionadas con la experiencia y el bienestar personal.
Otro de los rasgos más definitorios del perfil es el momento en el que se realizan las operaciones. El 76% de las compras financiadas se produce entre semana, frente a un 24% que se realiza en fin de semana, con un claro predominio de las tardes laborales, que concentran por sí solas el 39% del total de operaciones.
A este tramo le sigue la mañana entre semana, con un 26%, mientras que en fin de semana la actividad es más reducida y se desplaza principalmente a las primeras horas del día, que representan cerca del 12% del total.
Desde el punto de vista geográfico, la actividad se concentra en las principales regiones económicas del país, con la Comunidad de Madrid, Andalucía y Cataluña a la cabeza, y con ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia liderando el volumen de operaciones. La distribución responde, en gran medida, a factores como la densidad de población, el dinamismo económico y el grado de digitalización del comercio.
