Los personajes y su manera de pensar y de hablar son totalmente genuinos. La ha publicado a la vez en español y en gallego y son dos narraciones iguales hechas por la misma Portabales, pero distintas teniendo en cuenta las lenguas.
La acción transcurre en dos momentos en 1984 y en la actualidad. Todo comienza con la descripción de un crimen tremendo de un hombre y de la matanza del cerdo, junto con la muerte de una niña de nueve años que vivía con sus tres tías. Ahora cuarenta años después aparece en el pueblo Alba Mariño que sufrió un trauma craneoencefálico y perdió la memoria y que ha venido porque vio unas imágenes del lugar y le produjeron una conmoción. Se va desgranado una historia con muchos momentos de dolor porque no es bien recibida en el pueblo y le acechan peligros por todas partes, pero a la vez encuentra la amistad y el cariño en una persona mayor y en una expolicía, Iria, que ahora es abogada e investigadora que le va a ayudar a defenderse y a recuperar su historia y su memoria.
Los personajes son muy auténticos, vivos y lo mismo los diálogos y la acción bien dosificada. Portabales sabe lo que hace y por donde va esa psicología gallega de la que tanto se ha habla y que no es fácil de imitar. La trama es compleja y el final tiene sentido y en buena parte no era fácilmente imaginable. Quizá la narración alternada de dos momentos temporales puede perder fuerza al conjunto, pero totalmente necesario hacerlo así tal como está concebida la novela. Se lee con gusto y el texto es muy fluido
Toca temas sociales del siglo XX como es la situación de la mujer en la sociedad. También recurre a temas muy actuales como es la identidad y la memoria. En los agradecimientos finales la autora deja entrever la parte autobiográfica que contiene la novela.
Asesinato en el molino del cura
Arantza Portabales
Lumen (2026)

