A preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, Balas ha detallado de una manera pormenorizada cómo se gestó la investigación a la trama de corrupción que arrancaba, en un primer momento, sobre el exasesor ministerial Koldo García Izaguirre y su inexplicable incremento patrimonial propio y de su entorno.
Así las cosas, los investigadores llegaron de la mano de Koldo, y coordinados con Anticorrupción, a investigar a la empresa de Víctor de Aldama, Soluciones de Gestión SL, sobre la que ya pesaban algunas irregularidades en el contexto de varias administraciones públicas.
De hecho, a preguntas del fiscal jefe Luzón, los guardias civiles han relatado cómo detectaron que «dentro de las comunicaciones entre los diferentes actores» de la trama, en principio el propio Aldama y su socio Juan Carlos Cueto, se pone «en copia de esos correos es a Koldo García, cuando no tenía capacidad decisoria sobre esos contratos». A medida que avanzaban las pesquisas, y ya autorizadas las escuchas judiciales de los primeros sospechosos, los guardias civiles han relatado cómo Koldo se interesaba sobre aspectos concretos de los contratos de material sanitario, en concreto mascarillas, lo que despertó en los agentes una alerta evidente.
Más tarde, y como resultado de dichas intervenciones telefónicas, aparecía en escena la figura del entonces ministro Ábalos hasta el punto de que Aldama «alardeaba» de su relación directa con él. Una interacción que acabaría convirtiéndose en una influencia directa del comisionista.
«Aldama», ha relatado uno de los agentes, «se refiere a Ábalos como ‘el jefe’». Si bien, en el reparto de roles de la presunta organización criminal que se está enjuiciando, Aldama que era «el que paga» y « manda». Balas ha señalado que «sin Ábalos no se podrían haber hecho muchas de las cuestiones que se hicieron. El que exige siempre es Aldama», pero ni Ábalos, ni Koldo, se opusieron nunca a nada.
Ni cuando Aldama pedía a Koldo salvoconductos para sus amigos, socios venezolanos o su propio entorno; ni cuando se solicita la polémica nota de prensa sobre el rescate de Air Europa –porque Aldama le dice a Koldo que «a Javier Hidalgo ya no le valen las palabras, quiero algo»–, se mostraron reticentes. Aldama daba las indicaciones correspondientes y al final las cosas salían, han incidido los agentes.
De hecho, siguiendo con esta línea del interrogatorio, y a preguntas del abogado del Partido Popular, Alberto Durán, el teniente coronel Balas ha destacado «la gran capacidad» de la trama para «permear» de forma transversal en todos los niveles de las Administración Pública: la Guardia Civil, el Ministerio de Transportes y otros ministerios, como el que dirigía, por aquel entonces, Nadia Calviño; así, como instituciones como la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales).
Hasta tal punto que los tentáculos de la presunta organización criminal se extienden hacia el extranjero, en países como República Dominicana o Venezuela, con cuya exvicepresidenta, hoy presidenta interina, Delcy Rodríguez, tenía una gran relación Aldama. No en vano, Balas se ha referido a la organización del viaje de esta última a nuestro país como una evidencia del «acceso total» de la trama a «las más altas instancias».
En relación a cómo se gestó el polémico viaje de Delcy, Balas ha explicado en la sala de vistas del Supremo que «el programa» lo elabora Aldama, en diciembre de 2019, «y a los dos minutos de terminarlo envía a Koldo la carta que tiene que mandar Ábalos». Momento, este, en el que los implicados accedieron incluso «al presidente [Pedro Sánchez] para que dé el visto bueno». Ábalos reportó a su asesor: «Por lo menos no me ha dicho que ‘no’».
Gracias al papel de Ábalos, su capacidad de influencia y su capacidad real de toma de decisiones, fue que la trama pudo llegar a «abrir negocios» que, en cualquier otro caso, «ni Aldama, ni Koldo» habrían conseguido por sí solos, han reiterado los agentes. De ahí que perciba unas cantidades tan elevadas en forma de pago «y le dan lo que le dan. Y cuando exige, le pagan».
Por ello, durante su declaración, los guardias civiles han apuntado al papel «cualificado» del exministro como miembro de la organización criminal. «Por eso cobraba lo que cobraba», ha apostillado Balas. Prueba de ello, fueron los pagos del orden de 10.000 euros al mes que Aldama entregó a Koldo, incluso, durante más allá de un año después de que Ábalos saliese del Ministerio de Transportes, tras estallar el escándalo. Además, los agentes han señalado que la compra del chalet de La Alcaidesa, en Cádiz, «para el disfrute del ministro», fue como contraprestación a su intermediación en el rescate de Air Europa, por parte del Gobierno, con 475 millones de euros, en un tiempo récord.
