Esta operación forma parte de un ambicioso plan de recompra de hasta 3.960 millones de euros el mayor en la historia del banco, del que aún quedan por ejecutar unos 1.460 millones. El objetivo es amortizar las acciones adquiridas para reducir el capital social y mejorar la rentabilidad para el accionista.
Este movimiento se enmarca dentro de la estrategia del banco de distribuir hasta 36.000 millones de euros entre sus inversores mediante dividendos y recompras. De hecho, este tipo de operaciones ya está teniendo impacto positivo: en 2025, el beneficio por acción creció un 5,8%, por encima del aumento del beneficio total (4,5%), gracias a la reducción del número de acciones en circulación.

